Apple prueba de nuevo su varita mágica
10 de enero de 2007Aparentemente, el aparato conocido como iPhone no tiene nada que no posean sus competidores: consiste de un teléfono celular que puede fungir como reproductor de música y videos, además de servir para la navegación via internet. Sin embargo, algo extraordinario debe poseer el modelo presentado recientemente por la compañía Apple para poner a temblar -como lo ha hecho en estos días- al mundo de las finanzas internacionales.
Las repercusiones fueron muchas. Para empezar, el uso del iPhone depende de los contratos que el cliente suscriba con las empresas de telefonía.
Este solo factor movilizó a compañías telefónicas de todo el mundo, las cuales desean cubrir sus propios nichos de mercado y quedarse con una tajada de la sustanciosa promesa lanzada por el iPhone. Por ejemplo, Apple se asoció en Estados Unidos con el proveedor más importante de telefonía celular, Cingular, que cuenta con 58 millones de usuarios.
Terremoto en el Nikkei
En Japón, otro de los grandes mercados potenciales, la especulación sobre un acuerdo entre Apple y la empresa Holding Softbank hizo saltar hasta las nubes el precio en las acciones de esta última. Esto ocurrió precisamente mientras el índice Nikkei registró una baja general de 1,7 por ciento. Las propias acciones de Apple registraron una fuerte subida luego de que se descorrió el velo sobre el nuevo teléfono multifuncional.
Está por verse si esta tendencia continuará, porque no todos están convencidos de que el iPhone sea la maravilla que promete. Los primeros son, obviamente, los competidores. El consorcio finlandés Nokia, por ejemplo, restó importancia a la aparición de Apple en el mercado de la telefonía celular. Según voceros de la empresa, "Nokia está un año adelante" en la contienda con el iPhone.
En cuanto a Alemania, el enemigo a vencer es precisamente Nokia: uno de cada tres teléfonos celulares utilizados en Alemania ostentan dicha marca. Al mismo tiempo, empresas como Motorola anunciaron recientemente un agresivo plan de promoción, con la meta de incrementar por lo menos 17 por ciento su presencia en el mercado alemán. Esto, sin duda, dificultará las cosas para la expansión del iPhone.
Cuestión de extremos
Existe al mismo tiempo un enorme debate en cuanto a la participación de Apple en el mercado alemán. Una evaluación definitiva parece complicarse por el hecho de que dicha participación no es la misma en el mercado de las computadoras que en el de los reproductores portátiles de música o, eventualmente, en el de la telefonía celular.
Lo que está claro es que en el mercado alemán, el negocio nuclear -el de las computadoras personales- también se enfrenta a una enorme competencia tanto de las grandes marcas internacionales como de firmas alemanas que fabrican equipos de bajo costo.
Algo es seguro: el iPhone vendrá, y pronto, a incorporarse al panorama cotidiano de los consumidores. Puede que con ello alcance logros tan importantes como los que tuvo con el iPod. Pero el riesgo de que se produzca otro estrepitoso fracaaso también es real. ¿O acaso alguien se acuerda hoy del Newton, el primer asistente digital personal (PDA) que fue la gran apuesta de Apple a principios de los años ochenta?